Divulgación

La Vendimia como escenificación de la política

Negociaciones entre dirigentes, manifestaciones y acuerdos intersectoriales constituyen actividades que acompañan la celebración vendimial.


Los eventos vendimiales se han erigido en una festividad central tanto para recrear la identidad de los mendocinos como para celebrar los frutos del trabajo y la producción. Pero también la celebración en torno de la “industria madre” ha constituido un terreno de producción de fenómenos vinculados a la política. Negociaciones de dirigentes nacionales y provinciales, manifestaciones callejeras, y acuerdos intersectoriales constituyen actividades que acompañan la celebración y la nutren de contenido.

En particular, este festejo ha permitido colocar en el centro de la escena las relaciones entre Nación y Provincia. Desde la creación de la fiesta en 1936, los actos centrales, en ocasiones, han podido contar con la presencia de los presidentes de turno, ministros o secretarios de la administración central, haciendo explícita la presencia de la nación en las provincias. Estos acontecimientos han podido dar lugar a diferentes expresiones de lo político: la validación y/o rechazo de un liderazgo nacional o de una gestión frente a la opinión pública local, la posibilidad de presentar planificaciones de obras públicas que afectan al espacio provincial, la ocasión de intervenir en la política local para dirimir el apoyo a dirigencias de base en competencia, la negociación de ciertas políticas económicas de carácter nacional que impactan en las economías regionales, la visibilización de un problema público, entre otras aristas.

Estos momentos de producción de lo político se pueden apreciar en varias coyunturas históricas. Una de las presencias más emblemáticas por su significación en la arena local y nacional la constituyó la visita de Juan Domingo Perón y Eva Duarte en los festejos de 1947, incentivados por organizar las bases locales de su reciente coalición partidaria. La presencia de Perón y su esposa en la primera fiesta que lo embestía en presidente resultó propicia para promocionar las obras y actividades del gobierno vinculadas a la ayuda social.

Desde aquella ocasión, las visitas de los presidentes en los primeros tramos de sus mandatos fueron recurrentes. Fue significativa la presencia de Raúl Alfonsín en la fiesta vendimial de 1984, la primera desde la restauración de la democracia. El mandatario concurrió a los agasajos en medio de una de las crisis más agudas que atravesó la vitivinicultura moderna, que hallaba en la desaparición del concentrado grupo Greco una de sus principales variables explicativas.

La depresión de la actividad iniciada a comienzos de 1980 no logró ser revertida con las políticas implementadas por las últimas administraciones de facto. La ley de Reconversión Vitivinícola de 1982 acentuó el ciclo depresivo al limitar la oferta de vinos, y con ello, la superficie cultivada de vid descendió. Esa delicada situación económica no hizo mella en la algarabía popular que exhibió la población mendocina en ocasión de la visita de Alfonsín. Si bien el presidente enfatizó la intención de recuperar las economías regionales, el fervor popular legitimaba no sólo un tipo de liderazgo, sino también la recuperación del Estado de derecho y el apoyo al plan de gobierno.

Carlos Menem, por su parte, hizo un uso intensivo de los festejos vendimiales, para hacer tangible su apoyo popular en pos de su carrera presidencial, a través del tránsito a pie por las calles mendocinas dentro del Carrusel. Mientras que Fernando de la Rúa visitó la provincia en el año 2000 como manera de retribuir al electorado mendocino la jugosa porción de votos que le había otorgado un año antes.

Con todo, restituir esas ocasiones resulta central para pensar el mapa político en cada coyuntura histórica.

Por Virginia Mellado. Investigadora Adjunta CONICET

Evita en la Vendimia de 1947